Recuerdo la primaria, me gustaban las materias de Estudios Sociales. Me sabía de memoria las fechas cívicas nacionales: El primer grito de Independencia, la Independencia de Guayaquil, la Batalla del Pichincha... Eran parte de mi historia, me parecían importantes...
Creo que nadie entendía porque mi necesidad de recordarlas y comentarlas.. Viene con el género supongo, con las caractertísticas afines al signo zodiacal y esas cosas.
Pero sigo pensando que hay fechas importantes.. Y no creo que tenga que ver con volverlas obvias, o nombrables, con recordarlas basta. Con saber que le importan a alguien, además de mi, basta.
Pero ya todo eso es parte de otra historia. Y la arena vuelve a empezar su conteo de cabeza.
Recuerdo líneas de volcanes... y el fuego que toma forma en mundos laterales y literarios.. Pero cierran el libro y se vuelve real.
Y la arena vuelve a invertir su destino y me va alejando. Porque ahora el fuego es otro, está vivo y empieza a quemar.
Segunda evolución, sigo contando.
Recuerdo unos ojos de cachorro perdido desnudandome el alma, y una media sonrisa distante advirtiendo, sin miedos, el caos que siguió.
Pero el caos siempre sigue, o donde estaría la diversión?
Y mientras el mundo celebraba en las calles algún triunfo prestado... los recuerdos se mezclan y se pierden...
El tiempo compartido con otros se vuelve relevante en función del 'otro'.
Basta con recordarlo, mencionarlo de pasada.. saber que no es otro factor en una suma aún sin terminar.
Y ya no cabe decir más...
Por cierto, viene Luis Eduardo Aute... alguien sabe algo más?
Recuerdo también que el mundo es hermoso cuando me da la gana... y hoy se me antoja ponerme caprichosa... sólo porque sí.